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¿TRAER AL PRESENTE MIS MEMORIAS PERINATALES? 2º parte

¿TRAER AL PRESENTE MIS MEMORIAS PERINATALES? 2º parte

LO QUE TU MENTE OLVIDA

La Comunicación Silenciosa: Hormonas, Emociones y Memoria Corporal
Uno de los aspectos más fascinantes del desarrollo perinatal es cómo se produce la comunicación entre la madre y el bebé. Esta comunicación no se limita al intercambio de nutrientes y oxígeno a través del cordón umbilical; incluye un complejo diálogo bioquímico y energético que transmite información emocional y psicológica.
Cuando una mujer embarazada experimenta estrés, alegría, ansiedad o tranquilidad, su sistema endocrino libera hormonas correspondientes que atraviesan la barrera placentaria y llegan al bebé. El cortisol, la hormona del estrés, puede afectar el desarrollo del sistema nervioso del feto, mientras que la oxitocina y las endorfinas, asociadas con el bienestar y el vínculo, promueven un desarrollo más armonioso. Esto significa que el estado emocional de los padres, especialmente de la madre durante el embarazo, se convierte literalmente en el "ambiente interno" en el que se desarrolla el bebé.
Esta transmisión de información emocional no cesa con el nacimiento. Durante los primeros meses de vida, el bebé continúa siendo exquisitamente sensible al estado emocional de sus cuidadores. Su sistema nervioso aún inmaduro depende de la co-regulación con los adultos para mantener el equilibrio. Cuando un padre o madre está tranquilo y presente, su sistema nervioso comunica seguridad al bebé. Cuando están estresados, ansiosos o emocionalmente desregulados, el bebé absorbe esta información a través de múltiples canales: el tono de voz, la tensión muscular, el ritmo cardíaco, el olor corporal y hasta campos electromagnéticos sutiles.

Memoria Implícita: El Cuerpo Recuerda lo que la Mente Olvida
Una de las preguntas más frecuentes que surgen al hablar del impacto del período perinatal es: "¿Cómo puede algo que no recordamos afectarnos tanto?" La respuesta radica en comprender los diferentes tipos de memoria que posee nuestro cerebro.
Mientras que la memoria explícita o declarativa, aquella de la que somos conscientes y podemos verbalizar, no se desarrolla completamente hasta los 2-3 años de edad, la memoria implícita está activa desde el útero. Esta memoria implícita incluye la memoria corporal, emocional y procedimental, y se almacena principalmente en estructuras cerebrales primitivas como el tronco encefálico, el cerebelo y el sistema límbico.

Cada experiencia durante el período perinatal deja una "huella" en esta memoria implícita. Un parto traumático puede dejar en el cuerpo del bebé una memoria de constricción, lucha y peligro. Una separación temprana de la madre puede imprimir una sensación de abandono y desconexión. Por el contrario, un nacimiento respetado y un período posnatal lleno de contacto y sintonía pueden establecer un sentido fundamental de seguridad y confianza en la vida.
Estas memorias implícitas se manifiestan a lo largo de la vida como patrones corporales, reacciones emocionales automáticas, y tendencias relacionales que pueden parecer inexplicables pero que tienen sus raíces en estas experiencias tempranas. Una persona que tuvo un parto difícil podría desarrollar claustrofobia o dificultades con las transiciones. Alguien que experimentó separación temprana podría tener patrones de apego inseguro o miedo al abandono. Aunque estas conexiones no sean evidentes a nivel consciente, el trabajo terapéutico especializado puede ayudar a identificar y sanar estos patrones profundos.